El escultor del busto de Barrio: “Fue un disruptor; el carro se quedó sin gasolina y aun así arrancó la campaña”

El artista Pedro Francisco Rodríguez, autor del busto develado este sábado en el Circuito Universitario Francisco Barrio Terrazas, agradeció a Dios, a las autoridades y a la familia del exgobernador por el “privilegio” de dejar una escultura monumental en la ciudad donde se crió.

En el acto estuvieron el rector de la UACH, Luis Alfonso Rivera Campos; Hortensia Olivas de Barrio, “doña Tencha”, y las hijas del homenajeado; la presidenta del Congreso, Jocelyn Vega; Karina Olivas y el alcalde Marco Bonilla.

Rodríguez contó que pasó niñez y juventud en Chihuahua —“una ciudad señorial, como decía mi abuela”—, se fue a Juárez por trabajo y hoy vive en El Paso con su esposa, aunque sigue haciendo monumentos en México. El encargo de este busto, dijo, es un sueño.

El lazo con Francisco “Pancho” Barrio no nació en el bronce. Lo conoció en 1983, cuando el Frente Cívico de Participación Ciudadana lo lanzó a la alcaldía de Juárez y después lo arropó el PAN. Al día siguiente de ese registro, relató, cuatro amigos se presentaron de manera espontánea a ofrecer apoyo. Algunos ya fallecieron.

La campaña, evitó idealizarla, nació entre burlas y pesimismo. “No tiene caso, no van a ganar”, oía en la frontera. La prensa, dijo, estaba cerrada. Cada quien pagaba su desayuno. Barrio no se reunía solo con ellos: iba con cholos, con el Movimiento Familiar Cristiano, con panistas, amigos y familia. “Estaba muy activo todo el día”.

La anécdota que eligió para definir al personaje ocurrió en San Lorenzo. Iban en “un automóvil viejo fronterizo” y se quedaron sin gasolina. Todos bajaron a empujarlo —“a fucharlo”, como se dice en Juárez—. Barrio empujaba también. Le dijeron que se fuera en taxi a otra reunión; ellos se quedarían con el coche. “Pensábamos: esto parece una metáfora de lo que va a ser la campaña, nomás no arranca. Pero de repente arrancó, de manera explosiva. Y la ciudadanía se levantó”.

Ese día, sostuvo, Barrio fue “un disruptor” del momento político: el primer alcalde de oposición del PAN en Juárez. “Luego se cerraron, pero los volvimos a abrir a la gubernatura. Y hasta ahí lo dejo, porque no me dieron tres minutitos”.

Cerró el homenaje sin acta de partido y con retrato de ciudadano: decente, carismático, preparado, brillante. Una huella, dijo, no solo para Chihuahua, “sino para todo el país”. El busto ya está en el circuito que lleva su nombre. La metáfora del coche sin gasolina quedó, como el bronce, a la intemperie.

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